A. R. , Madrid ( 16-02-00)
Esos choques condensan extremadamente la materia, y en los experimentos
se han logrado densidades superiores a 20 veces la de la materia corriente
de los núcleos. La teoría predice que a altísimas presiones, los
quarks y gluones pierden su identidad para crear un amasijo
de partículas en forma de plasma, en lugar de estar enlazadas formando
protones y neutrones. Ese plasma es un nuevo estado de la materia, una
sopa de quarks y gluones .
En los experimentos no se ve directamente esa sopa, puesto que
dura sólo unas fracciones de segundo, pero se puede deducir su existencia
por el humo que queda, es decir, por la producción de otras
partículas y radiaciones generadas, que es lo que miden los detectores de
los experimentos. Ulrich Heinz y Maurice Jacob, de la división de física
teórica del CERN, dicen que es como ver la sonrisa del gato de Cheshire de
Alicia en el país de las maravillas, que permanece después de que
el gato haya desaparecido.
Para cazar esa sonrisa de gato el CERN montó siete experimentos en un
acelerador de núcleos de plomo que se hacen chocar contra blancos, también
de plomo, para alcanzar el estado de alta densidad. Los experimentos son
interesantes para explorar las interacciones de la materia dentro del
núcleo atómico, en el interior de protones y neutrones, la llamada fuerza
fuerte, que los mantienen unidos. Otro ensayo que tendrá energía aún más
alta está a punto de comenzar en el Laboratorio de Brookhaven (EE UU).
De momento, en el CERN se han medido señales que allí se han
interpretado como indicadores de que en algún instante se ha logrado crear
sopa de quarks y gluones, un estado de la materia nuevo en los
laboratorios, pero seguramente no tan nuevo en la naturaleza, ya que la
teoría del Big Bang predice que una millonésima de segundo después de la
explosión inicial el cosmos era una sopa así, antes de que los
quarks, al enfriarse el universo en expansión, se uniesen formando
protones y neutrones.
"Los resultados combinados de los siete experimentos del Programa de
Iones Pesados del CERN han dado una clara imagen de un nuevo estado de la
materia", comentó Luciano Maiani, director general del laboratorio. Más
tarde matizó: "Es un paso en la investigación... no es la última palabra",
informa Reuters. "Indica que un nuevo estado de la materia se ha creado",
dice Johanna Stachel, portavoz de uno de los experimentos del CERN.
Pero no todo el mundo está tan seguro del alcance, o la interpretación,
de los datos. "Los resultados presentados la semana pasada en el CERN
fueron presentados ya en junio de 1999 en la conferencia Quark Matter,
celebrada en Turín", comenta Carlos Pajares, catedrático de la Universidad
de Santiago y experto en este campo de física de partículas. "Son datos
extremadamente interesantes, que apuntan hacia una física que pretende ver
qué pasa con la materia a altas densidades. Pero de ahí a decir que es una
prueba concluyente de la existencia de plasma de quarks y
gluones.... creo que no, que hacen falta más datos, que éstos no
son concluyentes".
En EE UU abundan los comentarios escépticos sobre un descubrimiento
"fuertemente discutido", según Los Angeles Times. En los datos del
CERN "no aparece el revólver humeante", señala Barry Barish, del Instituto
de Tecnología de California.
Los físicos que exploran
el núcleo atómico, las partículas elementales que lo forman y las fuerzas
que las mantienen unidas, sueñan con crear un nuevo estado de la materia
en el que los minúsculos quarks floten libremente. Por tal estado
debió pasar el universo al poco de empezar a existir. El Laboratorio
Europeo de Física de Partículas (CERN) acaba de anunciar algo muy cercano
al logro de esa sopa de quarks y la polémica no se ha hecho
esperar.
El experimento que pretende
cocinar la sopa de quarks y gluones es tan interesante como para
que lo recree una novela de ciencia ficción (Cosmo, de Gregory
Benford) aunque llevándolo más lejos aún. El objetivo es el siguiente: las
partículas elementales -quarks- que forman los neutrones y los
protones de los núcleos atómicos están fuertemente enlazadas entre sí,
mediante los gluones -partículas de fuerza-. No hay forma de
separar esos quarks. Una alternativa para explorar esa escala de la
materia es hacer chocar núcleos atómicos pesados, de plomo en el CERN, de
uranio en Cosmo.