A. R. , Madrid ( 16-02-00)
Herschel descomponía la luz solar en su espectro, obteniendo un arco
iris, y colocaba un termómetro en la luz de cada color. El color rojo
producía el máximo aumento de temperatura. Pero la mayor sorpresa fue
descubrir que cuando colocaba el termómetro fuera del espectro, un poco
más allá del rojo del arco iris, la temperatura era aún mayor, aunque no
hubiera luz visible en esa zona. Como buen científico, Herschel dedujo lo
que pasaba: el termómetro estaba registrando un calor radiante invisible
que él denominó rayos caloríficos. Es más, él demostró que esos rayos
caloríficos, la radiación infrarroja, obedecía las mismas leyes de
reflexión y refracción que la luz visible.
Lo que pasa en este experimento es que el vidrio del termómetro absorbe
mucha energía de longitudes de onda larga (el color rojo y el infrarrojo).
La luz del Sol se refleja en el mercurio y sale, pero mientras la
radiación azul sale, la roja y la infrarroja quedan en parte atrapadas en
el vidrio del termómetro, que se calienta, y éste calienta el mercurio.
En realidad, desde las ondas radio hasta los rayos gamma pasando por
las microondas, el infrarrojo, la luz visible, el ultravioleta y los rayos
X, es el mismo espectro electromagnético con frecuencia cada vez mayor (o
longitud de onda cada vez menor).
Aunque los ojos humanos sólo ven el rango de luz visible, el universo
está lleno de radiaciones de todo el espectro electromagnético, los
fenómenos y cuerpos más calientes emiten más allá del azul; los más fríos,
más allá del rojo. Para no perderse toda esta información, los astrónomos
han tenido que colocar telescopios especiales en órbita, por encima de la
atmósfera que intercepta casi todas las radiaciones excepto la visible. En
infrarrojo, telescopios espaciales como el ISO europeo o la cámara
Nicmos del Hubble han abierto toda una nueva ventana al cielo, que
Herschel no podía imaginar.
Pero las aplicaciones de los rayos caloríficos de Herschel no se
limitan al estudio del universo. Detectores sensibles al calor del cuerpo
humano, por ejemplo, se utilizan en sistemas de alarma, en equipos de
rescate de personas enterradas o en satélites de observación de la tierra
para medir temperaturas de los océanos.
En ocasión del aniversario del hallazgo de Herschel, la Royal
Astronomical Society británica ha organizado una exposición sobre el
infrarrojo que recorrerá varias ciudades del Reino Unido.
La radiación infrarroja, que
es una amplia ventana abierta al cielo por la que entra desde hace tiempo
una ingente cantidad de información sobre fenómenos y objetos del
universo, ha cumplido el pasado 11 de febrero 200 años para la ciencia. En
esa fecha, el astrónomo británico sir William Herschel publicó un artículo
en el que daba cuenta de los resultados de los experimentos que había
hecho sobre la luz solar o, como él mismo decía, "sobre los poderes
caloríficos de los rayos coloreados".