A. R., Madrid
Unos
experimentos realizados en el Laboratorio
Europeo de Física de Partículas (CERN), en Ginebra, han dado como
resultados indicios de un nuevo estado de la materia, en el que las más
minúsculas partículas elementales subatómicas -los quarks-
vagabundean libremente, en vez de estar inseparablemente enlazadas
formando protones y neutrones que, a su vez, forman los núcleos de los
átomos. Es como una especie de sopa de quarks y, según la teoría
del Big Bang, el universo pasó por tal estado unos 10 microsegundos
después de la gran explosión inicial, cuando el cosmos era extremadamente
caliente y denso. Poco después, ese universo infernal se fue enfriando y
los quarks se asociaron formando neutrones y protones que acabarían
constituyendo los núcleos de los átomos.
Para reproducir tal situación extrema y lograr fundir los protones y neutrones hasta liberar sus quarks constituyentes, los físicos del CERN han hecho chocar núcleos de plomo acelerados hasta altísimas velocidades contra unos blancos también de plomo, logrando condiciones de alta densidad.
El CERN afirma haber "creado" un nuevo estado de la materia y su director general, Luciano Maiani, dice: "Los datos combinados de los siete experimentos del programa de Iones Pesados del CERN dan una imagen clara de un nuevo estado de la materia". Sin embargo, físicos teóricos del laboratorio puntualizan que las pruebas obtenidas son "circunstanciales" e "indirectas", y varios expertos han criticado ya por exageración la pretensión del laboratorio europeo. La competición con el Laboratorio Brookhaven (EE UU), donde se persigue igual objetivo, explicaría la premura con que el CERN ha cantado victoria.