Una nueva medida sugiere que el cosmos es más joven de lo que indica el 'Hubble'.

JOHN NOBLE WILFORD , Chicago ( 09-06-99)
Astrónomos de EE UU, mediante una red de radiotelescopios sincronizados que cubren una distancia superior a 8.000 kilómetros, desde Hawai hasta las Islas Vírgenes, han hecho lo que ellos aseguran es la medida más precisa realizada jamás de la distancia a una galaxia muy alejada de nuestra Vía Láctea -a 23,5 millones de años luz de aquí- en la constelación de la Osa Mayor. La medida, anunciada en la reunión de la Sociedad Americana de Astronomía celebrada la semana pasada en Chicago, levanta serias dudas sobre la precisión de las últimas estimaciones de la tasa de expansión del universo, y de su edad, realizadas con el telescopio espacial Hubble.

El nuevo hallazgo indica un posible error a la baja en las distancias básicas de las galaxias utilizadas en cálculos anteriores de la tasa a la que el espacio y el tiempo se expanden a partir del Big Bang. Si la distancia calculada a esta galaxia es correcta, el cosmos es alrededor de un 15% más pequeño -y, por tanto, un 15% más joven- de lo que se había calculado a partir de los datos del Hubble. Las últimas estimaciones han situado la edad del universo entre 12.000 millones de años y 14.000 millones.

Regla

"Estamos poniendo en cuestión si su regla es realmente de un pie y no de 10 u 11 pulgadas [un pie -30,48 centímetros- tiene 12 pulgadas]", dijo James Moran, miembro del equipo de radioastrónomos del Centro de Astrofísica Harvard Smithsonian en Cambridge (EE UU).

Si las distancias cósmicas han sido medidas sin precisión suficiente y el universo es efectivamente más joven de lo estimado, resurgirá un problema cosmológico, dado que cualquier edad sensiblemente inferior a 12.000 millones de años presenta de nuevo la paradoja de un universo aparentemente más joven que las estrellas más viejas que contiene.

James Herrnstein, del Observatorio Nacional de Radioastronomía, en Socorro (Nuevo México, EE UU), autor de gran parte de la investigación, observó el movimiento del gas que gira alrededor del centro de la galaxia NGC4258, o Messier106. Tras precisar la velocidad orbital del gas y medir los cambios en las posiciones de nubes brillantes de vapor de agua en ese gas, usó cálculos corrientes de trigonometría para obtener la distancia a la galaxia, estableciendo lo que puede ser una escala más precisa para estimar las distancias cósmicas. La discrepancia entre sus resultados y escalas de distancia previas, dijo Herrnstein, "es estadísticamente significativa y muy intrigante".

Tras escuchar el informe de estos radioastrónomos, Wendy Freedman, líder del equipo que ha usado el telescopio Hubble para medir la tasa de expansión cósmica, afirmó que la nueva técnica es "un gran paso adelante para medir distancias". Ella reconoció que, tal y como se dice en el informe de resultados que su equipo presentó hace dos semanas, la mayor incertidumbre de sus cálculos viene de extrapolar distancias cósmicas basadas en distancias medidas a la galaxia Gran Nube de Magallanes, a unos 170.000 años luz. Estas medidas se basaron sobre todo en observaciones de estrellas cefeidas, objetos de luminosidad intrínseca conocida. Pero Freedman no cambió sus estimaciones de la tasa de expansión del universo: "Me encantaría ver media docena de medidas de galaxias como ésta antes de decir nada".

Candidatas

El equipo de Herrnstein dice que puede hacer estas mediciones para otras dos galaxias en un año o dos. Pero encontrar galaxias candidatas con condiciones dinámicas favorables no ha sido fácil: de 700 estudiadas, sólo 22 sirvieron. Para hacer las mediciones, los astrónomos utilizaron el Very Long Baseline Array, un sistema de 10 antenas idénticas de 25 metros de diámetro, observando simultáneamente y combinando sus datos para obtener la resolución equivalente a un radiotelescopio de 8.000 kilómetros de diámetro, la distancia máxima entre antenas del sistema.

Lo que hace de la galaxia NGC4258 un buen sitio para hacer estas mediciones es la presencia, en su disco interno de gas, de máseres (faros brillantes de radioemisiones, amplificados al pasar por nubes de vapor de agua). Los astrónomos estudian los cambios de esos máseres a medida que se mueven con el disco de gas que gira alrededor de la masa de potente atracción gravitatoria, o agujero negro, del centro de la galaxia. Es como medir un ángulo de una abertura de una diezmillonésima del grosor de un cabello humano a la distancia de la mano con el brazo extendido.

Mediciones anteriores de distancia a NGC4258, con la técnica estándar de cefeidas, daban resultados de 27 millones a 29 millones de años luz. El equipo del radiotelescopio afirma que el margen de error de su estimación de 23,5 millones de años luz es sólo de un 4%. Su trabajo demuestra que la tasa de expansión y la edad del universo es una cuestión abierta en cosmología.


© The New York Times


Los campos magnéticos y el nacimiento de los astros

EL PAÍS , Madrid
Los astrónomos tienen interrogantes abiertos sobre los procesos de nacimiento de las estrellas en nubes de gas y polvo interestelar y un equipo de astrónomos europeos considera que tiene datos para contestar uno de los fundamentales: ¿qué mecanismo hace que se formen nuevas estrellas en nubes de gas y polvo interestelares? La clave puede estar, han explicado en la reciente reunión de la Sociedad Astronómica Americana (AAS), en los campos magnéticos débiles que lograron medir, por vez primera, en una lejana región de formación estelar con el telescopio espacial de infrarrojo ISO.

Los astrónomos observaron la región de gas y polvo denominada GF9, que está a unos 1.300 años luz de distancia y que muestra una estructura de filamentos con glóbulos oscuros distribuidos a lo largo de la misma. Con el ISO, telescopio de la Agencia Europea del Espacio (ESA), estudiaron dos de esos glóbulos oscuros, en uno de los cuales se está formando una nueva estrella y en otro no.

Dan Clemens, de la Universidad de Boston, y sus colegas constataron que los campos magnéticos en la región en que está naciendo el astro están más ordenados y alineados que en la zona sin formación estelar. Es este alineamiento de los campos magnéticos débiles lo que los astrónomos sospechan que es el ingrediente necesario para que una nube de gas sea una nube de formación de un astro.

"El descubrimiento es muy importante", dijo el astrónomo de la ESA René Laureijs. "Demuestra que nuestras teorías para describir las nubes de formación estelar son incompletas. La gente esperaba que los campos magnéticos seguirían el mismo patrón de los filamentos de gas y polvo de la nube, pero ahora sabemos que tienen direcciones inesperadamente diferentes. Debido a que son campos magnéticos débiles, la detección fue muy difícil y sólo posible gracias a la sensibilidad del ISO".

Este observatorio infrarrojo fue puesto en órbita en 1995 y funcionó hasta 1998. Uno de sus instrumentos, el Isophot, permitió al equipo de Clemens hacer el descubrimiento. Sus datos muestran que los campos magnéticos detectados en el glóbulo de formación estelar son uniformes y paralelos, mientras que en el glóbulo sin estrella, las líneas del campo magnético están enredadas y desordenadas.

Los astrónomos creen que esas líneas enredadas pueden ser una fuente importante de apoyo que evitan que algunas nubes colapsen para formar nuevos astros.