"Preguntarse si existe más de un universo es una tontería".

MÓNICA SALOMONE, Madrid ( 06-09-00)
Phillip James Peebles tiene 65 años y ha dedicado 35 a escribir la historia del universo. Se estrenó con una contribución clave. Su jefe había llegado a la conclusión de que debería poder detectarse todavía hoy, llenando todo el cielo, una radiación residual de cuando el universo era mucho más caliente y compacto. Peebles calculó que esa radiación debía tener una temperatura de 10 grados Kelvin y lo intentó publicar, pero no pudo porque había omitido trabajos anteriores, especialmente el de Georges Gamov. Lo comunicó en una conferencia. Uno de los asistentes a esa charla ató cabos: dos amigos suyos habían detectado por casualidad una radiación procedente de todo el cielo y no sabían lo que era. Peebles y los dos astrónomos se encontraron y así fue como se identificó por fin, en 1964, la predicha radiación cósmica de fondo, uno de los tres sólidos pilares que sostienen la teoría del Big Bang.

Pero Peebles insiste hoy en que no todo está resuelto. Entre los problemas pendientes de la cosmología resaltó, en la reunión de la Unión Astronómica Internacional celebrada en agosto en Manchester, el de la materia oscura -un 90% de la materia que se cree que compone el universo no se sabe lo que es- y el de la energía oscura o quintaesencia, de naturaleza también desconocida, a la que se cree responsable de que el universo esté hoy expandiéndose más rápido de lo que se creía. En Manchester, donde se realizó esta entrevista, le fue otorgado a Peebles, junto a Allan Sandage, el Premio Peter Gruber de cosmología, recién creado y dotado con el equivalente a 27 millones de pesetas.

Pregunta. ¿Ha cambiado mucho el campo desde que usted empezó?

Respuesta. Muchísimo. Antes era muy especulativo. Ahora se habla de la cosmología de precisión, aunque yo prefiero referirme a una era dorada en que muchos resultados convergen hacia conclusiones bien establecidas. Cuando empezaron, en los años treinta, ya había observaciones precisas, como la medida de la radiación que llena el espacio.

¿Quiere decir que los principales problemas están resueltos?

El escenario es aún bastante incompleto. Sé que esto es confuso para la gente, pero tenemos una teoría con partes maravillosamente bien establecidas y también seguimos teniendo cuestiones abiertas. Está claro que nuestro universo realmente se expandió a partir de un estado muy caliente y denso; hay pruebas como la radiación de fondo y las abundancias de los elementos ligeros producidos en las primeras etapas de la expansión. Y hay partes más inciertas, como la materia oscura y la aparente aceleración del universo. Aunque mi visión es un poco impopular: mientras la evidencia a favor de que existe materia oscura es bastante sólida, la evidencia a favor de la energía oscura aún no lo es tanto.

Puesto que hay cosas resueltas, algunos creen que toca preguntarse qué pasó antes del Big Bang.

Es que no hay ningún área de la física carente de preguntas abiertas. Todas constan de elementos muy bien demostrados; luego, de puntos más discutibles, y, por último, existen preguntas abiertas. La cosmología no es una excepción, y ésta es una de sus preguntas abiertas: qué hacía el universo antes de que empezara a expandirse. No sé. ¿Significa eso que la cosmología está vacía? De ninguna manera. Significa que, como en todo campo saludable, hay preguntas abiertas y nos aproximamos a ellas subiéndonos a un corpus de conocimiento bien establecido.

¿Tiene sentido plantearse qué ocurrió en una época no accesible experimentalmente?

Obtendrá respuestas muy distintas de gente distinta. En esta conferencia, Neil Turok ha hablado cómodamente de épocas y acontecimientos inalcanzables con la tecnología actual. Estos físicos creen que pueden entender lo que pasó ahí. Yo no lo niego, pero me siento incómodo con la falta de apoyo experimental. Eso no implica que ellos no deban hacer ese trabajo, pero no debe decepcionarnos que el año próximo cuenten una historia distinta; sería lo saludable, porque estarían considerando varias posibilidades.

¿Habrá experimentos en el futuro para probar lo que dicen?

Hay posibilidades incluso ahora. La radiación cósmica de fondo podría albergar la firma de la inflación, si hay suerte. El satélite Planck, de la Agencia Europea del Espacio, está diseñado para buscar estos indicios. Aunque, si no los encuentra, tampoco descarta la teoría.

¿Qué podría ser la energía oscura, que estaría acelerando la expansión del universo?

No es fácil de decir. Creo que se debe pensar en ella como una forma de energía con curiosas propiedades que hacen que se distribuya de modo uniforme. Es una energía que emerge de modo bastante natural en el marco de la física de partículas. El ejemplo más sencillo es un universo lleno de agua, que se enfría y el agua se congela. Al hacerlo libera energía, y esto es una propiedad propia de las llamadas transiciones de fase. En física de partículas, la secuencia de transiciones de fase que ocurren a medida que el universo se expande produce una energía oscura, esta quintaesencia de la que ahora hablamos en cosmología. En ese sentido es muy natural encontrarla en el universo ahora. Lo curioso es el valor que observamos, que es increíblemente pequeño comparado con lo que predice la física de partículas.

Es decir, que, para encajar con lo que ahora se sabe, ¿el universo debería estar acelerándose mucho más?

Sí, y eso es ridículo. Mis colegas de partículas están muy animados con estos resultados, que les dicen que tienen algo nuevo que aprender. Eso nos gusta a todos, pero a los físicos de partículas, más. Necesitan algo nuevo en lo que pensar, y esto es un estupendo desafío.

Se habla de dos ideas molestas hoy para los cosmólogos: la singularidad inicial y que no se pueda probar que este universo es el más probable.

Yo añadiría uno más: la situación incierta respecto a la materia oscura. La visión más extendida hoy es que lo que más contribuye a la densidad del universo es esta energía oscura, la quintaesencia; lo siguiente más importante es la materia oscura, que no sabemos qué es. Y tercero, la materia de la que estamos hechos, protones y neutrones. ¿Y qué es esta materia oscura? Es muy embarazoso no saberlo.

¿Qué hay de esos experimentos para detectarla?

Sería maravilloso que lograran detectarla en el laboratorio. Pero por ahora es muy insatisfactorio que la forma dominante de materia en el universo es hipotética. Y en lo referente al otro problema, el de si somos el único universo, o hay otros y cómo son, ¿y entonces deberíamos cambiarnos...? Creo que es una tontería. No me puedo emocionar con eso. Soy más... Neil Turok es buen amigo mío, yo admiro su ciencia, pero tenemos actitudes distintas. Él ama la teoría, yo amo los fenómenos prácticos; sin embargo, ambos son necesarios.

La polémica búsqueda de los antepasados del Big Bang

M. S , Madrid
El diccionario no da para describir el universo y por eso hay que añadir más significados a palabras conocidas o inventar otras nuevas. Cuando pasa lo segundo, por ejemplo en una charla, se oyen frases del tipo: "Ha sido una exposición maravillosa. ¿Entendiste algo?". Eso pasó en la asamblea de la Unión Astronómica Internacional el mes pasado, en Manchester, cuando el físico teórico Neil Turok -colega de Stephen Hawking en Cambridge- recurrió a los instantones para hablar no ya del origen del universo, entendiendo como tal el Big Bang, sino de lo que ocurrió antes. El instantón vendría a ser una especie de guisante pre-Big Bang, descrito con matemáticas. Pero, de entre el centenar de astrónomos asistentes, muchos confesaron sentirse incómodos con teorías por ahora indemostrables.

"Es que el estudio del universo tal y como lo conocemos pierde interés. Los interrogantes esenciales están básicamente superados, así que se va a lo que no se entiende; es decir, a lo que pasó antes del Big Bang", explica Enrique Martínez, de la Universidad de Cantabria, que participa en un instrumento del satélite Planck, de la Agencia Europea del Espacio.

Detrás del universo

El australiano Charlie Lineweaver vaticina: "Hace 1.000 años, la cosmología era como nuestra geografía hoy; hace 200 años era como la astronomía: mirar las estrellas; hoy, a medida que nos acercamos más al origen del universo, nos preguntamos qué hay detrás. Muchos dicen que como antes del Big Bang el tiempo no existía, la pregunta no tiene sentido. Yo simpatizo con eso, y sin embargo... Es como preguntarse qué hacía el hombre hace 10 millones de años. ¡Entonces no había hombres! Lo que hacemos es estudiar sus ancestros. Pues tenemos que buscar el ancestro del tiempo".

Se han respondido ya bastantes preguntas gracias, sobre todo, al telescopio Hubble y a los experimentos que estudian la radiación cósmica de fondo. Se sabe la edad del universo (unos 13.000 millones de años); que su ritmo de expansión parece estar acelerándose (por la acción de una energía repulsiva aún no explicada), y que es plano, lo que implica que tiende a expandirse eternamente (nada que ver con algo plano como una superficie de dos dimensiones).

Pero con las disciplinas actuales, incluida la física de partículas, sólo se obtiene información de lo que pasó a partir de una pequeñísima fracción de segundo después del Big Bang. Lo que hay antes no es observable, y no se conocen las leyes físicas que lo describen. Según los expertos, sólo los satélites, especialmente el más preciso Planck, podrán recoger al menos evidencias a favor de la teoría pre-Big Bang que mejor acogen los cosmólogos: la inflación. Esta hipótesis explica que la materia y energía pudieron crearse del vacío y que luego el universo -tal vez uno de entre muchos posibles- sufrió una expansión rapidísima.