PHILIP BALL (NATURE) (
26-01-00)
Nobel transformó la nitroglicerina, inventada por el químico italiano
Ascanio Sobrero, de una sustancia increíblemente inestable a la forma
sólida y comercializable de la dinamita. A Nobel le interesaba el
explosivo para la construcción, pero las aplicaciones militares fueron
siempre inevitables.
Lo mismo parece ser válido para este nuevo trabajo, financiado en parte
por el Centro de Investigación y Desarrollo de Armamento del Ejército de
Estados Unidos. La química es ingeniosa e inventiva; pero es difícil
afirmar que el producto, posiblemente el explosivo no nuclear más potente
que se conoce, sea beneficioso.
El nuevo explosivo, denominado octanitrocubano, representa la
conclusión lógica de la evolución en explosivos que comenzó con la
nitroglicerina de Nobel. Este compuesto es una sustancia orgánica, rica en
carbono, que contiene los ingredientes de su propia combustión. La pólvora
inventada en China alrededor del siglo IX a.C. era una mezcla de carbón y
azufre con una sustancia rica en oxígeno, el salitre, que
propiciaba la combustión. En la nitroglicerina, el componente rico en
oxígeno es un nitrogrupo injertado en la molécula similar al
azúcar, y combustible.
De una concentración mayor de los nitrogrupos resulta un mayor poder
explosivo: el trinitrotolueno o TNT, descubierto en 1863,
tiene tres por molécula, dispuestos alrededor de un anillo de seis átomos
de carbón. Uno de los explosivos militares más potentes que se utilizan
hoy en día, denominado HMX, siglas de High-Melting eXplosive
(explosivo de alta fusión), es una mezcla cíclica todavía más potente, en
la que los cuatro nitrogrupos están unidos a un anillo de ocho átomos
alternados de carbono y de nitrógeno.
Para decirlo claramente, mejorar la potencia del explosivo significa
meter todavía más componentes de éstos en una sola molécula. Una variante
que se está produciendo en la actualidad, denominada CL-20, es
bastante similar a dos anillos de HMX unidos por el dorso. Pero Philip
Eaton y sus colaboradores de Chicago supusieron que se podía crear una
sustancia de energía especialmente densa uniendo nitrogrupos a cada
esquina de un cubo de carbono.
Eaton, el primero en sintetizar el cubo de carbono en 1964, es
supuestamente el experto mundial en extrañas moléculas de carbono de este
tipo. Esta molécula, denominada cubano, se coronó con un átomo de
hidrógeno en cada esquina. Los enlaces entre los átomos de carbono han
tenido que ser fuertemente doblados para formar las caras cuadradas de la
molécula, una de las razones por las que resultó difícil crear el cubano.
Es también uno de los hidrocarbonos más densos. Esta alta densidad llevó a
pensar en los ochenta que el cubano podría constituir la base para un
explosivo con una densidad de energía excepcionalmente elevada, es decir,
que una cantidad muy pequeña podría producir un buen golpe. Las
predicciones indicaban que el octanitrocubano, con un nitrogrupo
reemplazando a cada átomo de oxígeno, podía ser un 25% más potente que el
HMX.
Pero a pesar de que desde hace varios años se conocen formas de unir
varios nitrogrupos al cubano, sólo ahora el grupo de Eaton ha conseguido
inventar un método sintético para añadir los ocho. Afirman que el
octanitrocubano es un sólido blanco y estable, pero resulta ser menos
denso de lo esperado, lo cual le resta valor como explosivo.
Un nuevo e ingenioso cubo
molecular puede contener el explosivo químico más poderoso. Químicos de la
Universidad de Chicago han creado este nuevo compuesto, denominado
octanitrocubano, una sustancia orgánica, rica en carbono, que
representa la conclusión lógica de la evolución en explosivos iniciada con
la nitroglicerina de Nobel. El trabajo, financiado por el Centro de
Investigación y Desarrollo de Armamento del Ejército de EE UU no escapará
seguramente a los riesgos destructivos que ya padeció la inocente
dinamita, inventada para la construcción.
Químicos de la Universidad de Chicago han creado un nuevo explosivo
de formidable potencia, cuyas moléculas presentan la espectacular
arquitectura de un cubo. El trabajo se ha publicado en la revista
Angewandte Chemie. De todas las ciencias, quizá la química tenga el
contrato social más delicado. Nada ilustra esto de forma más conmovedora
que el legado del dinero de la dinamita de Alfred Nobel al más
celebrado premio de la paz en el mundo.