Los países miembros deben confirmar si cesa la búsqueda del Higgs
ALICIA RIVERA, Ginebra
Luciano Maiani, director general del Laboratorio Europeo
de Física de Partículas (CERN), junto a Ginebra, decidió ayer cerrar
definitivamente el gran acelerador de partículas LEP en el que los físicos
quieren continuar el año que viene la búsqueda de la esencial partícula
elemental Higgs. Pero Maiani pedirá al Consejo de los países miembros del
laboratorio (incluida España) que confirme el mes que viene si se
desmantela el LEP.
![]() de partículas LEP (CERN). |
Sin embargo, el director general no cuenta para tomar esa difícil decisión con el apoyo del comité de investigación del laboratorio, que el martes pasado, tras una larga y tensa reunión, no se pronunció a favor de concluir definitivamente los experimentos en LEP en busca del Higgs. Así las cosas, el desmantelamiento de la gran máquina científica no se producirá al menos hasta enero.
Los científicos, que quieren continuar tomando datos en los choques de partículas que se generan en el LEP para tener más información y poder aclarar si Higgs ha asomado o no en los registros de los últimos meses, no daban ayer por perdida la batalla completamente, pese a considerar su causa muy difícil.
Puerta abierta
"Entiendo que no se hará nada irreversible para evitar que el LEP vuelva a funcionar el año que viene hasta la sesión de diciembre del consejo del CERN. Por lo tanto la puerta está abierta hasta entonces". Estas eran las palabras de Patrick Janot, coordinador de los cuatro experimentos de LEP, en el que trabajan 2.000 físicos e ingenieros.
El acelerador se apagó el pasado 2 de noviembre, con un mes de retraso respecto al plan previsto debido a los indicios del Higgs, y los científicos quieren que se vuelva a encender seis meses en 2001 para completar sus experimentos.
"Los nuevos datos no son suficientemente concluyentes como para justificar el funcionamiento del LEP en 2001, lo que tendría un impacto inevitable en la construcción del LHC y el programa científico del CERN", afirma un comunicado de esa organización hecho público ayer. El LHC es el nuevo acelerador que el laboratorio europeo está construyendo en colaboración con varios países, incluido EEUU, y que empezará a funcionar en 2005. Esa nueva máquina científica, cuyo coste asciende a 260.000 millones de pesetas, está diseñada para buscar a gran escala el Higgs, pero los científicos no quieren esperar varios años para obtener una respuesta (que podría llegar de Fermilab, el laboratorio competidor estadounidense) cuando tal vez la están rozando ahora con la punta de los dedos.
El argumento del director del CERN para cerrar el LEP es que su operación durante unos meses el año que viene interrumpiría el normal desarrollo del LHC. Además, el coste oficial del funcionamiento del veterano acelerador se cifra en 10.000 millones de pesetas, de los cuales 4.000 millones corresponden al funcionamiento de la máquina y 6.000 millones a las penalizaciones impuestas por las industrias que están construyendo el LHC y a los costes de acelerar la construcción de éste después de 2001 para mantener la fecha prevista de inauguración.
Pese a que Maiani apoya su decisión en el hecho de que en el mes de propina concedido a LEP para intentar obtener nuevos datos de Higgs no se ha encontrado nada significativo, los físicos argumentan que los indicios no son en absoluto despreciables. "Lo que hemos encontrado es perfectamente compatible con la existencia de Higgs en el límite de masa de esa partícula que podemos alcanzar la energía del LEP", afirma el físico español Frederid Teubert, jefe de grupo en el experimento Aleph de LEP.
El acelerador LEP está en un túnel de 27 kilómetros
de circunferencia excavado a cien metros de profundidad entre Francia y
Suiza, cerca de Ginebra. Es el mayor acelerador de partículas del mundo y
con él los físicos han logrado avances espectaculares en el conocimiento
del microcosmos.
Por el tubo del acelerador, guiados por potentes imanes y a velocidades próximas a la de la luz, circulan paquetes de electrones y de positrones en sentido contrario para chocar en cuatro puntos del gran anillo donde hay cuatro detectores: Aleph, L-3, Delphi y Opal.
El LEP se abrió en 1989 y en sus 11 años de funcionamiento se han detectado millones de partículas Z y centenares de W, ambas portadoras de la fuerza débil que rige las desintegraciones radiactivas de los átomos. Con esta información se ha explorado con altísima precisión el Modelo Estándar que describe todas las partículas y sus interacciones.
Cada detector es una gigantesca obra de ingeniería de alta precisión. Por ejemplo, L-3 pesa 8.500 toneladas y mide 15,8 metros de alto por 16 de largo. Los físicos analizan los choques de electrones contra positrones -y las partículas generadas- y así estudian los componentes fundamentales del universo.