A.R. , Madrid ( 09-06-99)
Como sucede a menudo en ciencia, los experimentos no encuentran lo que
buscan, pero hacen descubrimientos interesantes. El AMS no ha encontrado
antimateria primordial, ni siquiera un antinúcleo de helio en tres
millones de núcleos de helio registrados.
La idea era que en el Big Bang se habría creado materia y antimateria
en igual proporción y entonces podría haber en el espacio, aunque a gran
distancia, zonas de esta antimateria primordial, a no confundir con las
antipartículas generadas en interacciones de materia corriente. El AMS no
ha encontrado indicios de esa lejana antimateria. Los físicos han dicho
que el resultado no es concluyente respecto a la teoría de la producción
de materia y antimateria y, además, que en la Estación Espacial
Internacional (ISS) se instalará una versión avanzada del AMS.
Rosquilla magnética
Pero el vuelo del detector en junio de 1998 no fue inútil, afirman los
investigadores de AMS, porque se han encontrado cosas inesperadas. El
espacio está lleno de rayos cósmicos, partículas elementales producidas en
explosiones de estrellas lejanas que llegan aquí, transformándose y siendo
absorbidas la mayoría de ellas cuando interaccionan con el aire, a gran
altura en la atmósfera terrestre.
AMS, fuera de ese escudo, ha hecho un buen registro de la composición
de los rayos cósmicos y de cómo interaccionan con el campo magnético
terrestre, midiendo sus flujos en distintas latitudes. La sorpresa ha sido
que las partículas, al adaptarse a las variaciones del campo magnético en
diferentes latitudes, se comportan como si estuvieran confinadas en una
gran rosquilla magnética alrededor del ecuador, explica la revista CERN
Courier.
Se esperaba que, por el mayor efecto reflector del campo magnético en
el ecuador que en los polos, se registrarían más partículas en éstos. Pues
bien, el flujo de protones de baja energía es muy alto en todas las
latitudes, especialmente alrededor del ecuador.
Hace un año salió al espacio
el transbordador Discovery con un novedoso experimento en la
bodega: un detector de partículas elementales del tipo de los que se usan
en los aceleradores terrestres, algo que nunca había salido de la Tierra.
Su objetivo principal era detectar, si la hubiera, antimateria primordial
(antinúcleos hechos de antiprotones y antineutrones) creada en el Big
Bang. Los científicos del experimento, diseñado por el premio Nobel de
Física Sam Ting, del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN),
han presentado los primeros resultados.